domingo, 29 de junio de 2008

Yo creí poder ganarle a batalla a las paranoias, creí que haciendo cruzadas, ahora absurdas, sería distinto... creí.. creí... ya sé que no debo ser así de ilusa... ella me lo ha recordado.




[Ella, aquella que ya no es solo sombras, recordaba más que yo mis ganas... ella las asesinaba más que yo].







Es mi camino??... ya tengo un lugar apartado en el infierno… solo voy a hacerlo completamente mío.

Lo sé, lo siento... lo presiento...

Lo sé, lo siento, lo presiento... una de estas noches mi cuerpo dejará de ser un sobre más... perderá importancia y no podrá anclarme más a casonas sin techos [techos que se han empeñado en arrastrarse hacia mí].


Lo sé, lo siento, lo presiento... una de estas noches la luna se apiadará de mí... dejará que mi mente pierda todo cargo... me permitirá cortar los hilos que atan mis ganas a este juego absurdo...



Lo sé, lo siento, lo presiento... una de estas noches será el verdadero final.


Lo sé, lo siento, lo presiento... ya he avanzado más de la cuenta... ya he pisado más que el umbral de la demencia... ya se ha agotado el brillo de mi mirada... sí, de mí no queda nada excepto el vacío eterno...


tres, dos, uno... Cuando llegue a cero se acabó









































cero...

sábado, 28 de junio de 2008

A mil pasos de la muerte… a uno del entierro.

He olvidado la última gota de cordura sentada sobre mis rodillas en la esquina más mefítica de la habitación, aquella que guarda todas las bases de mis delirios; aquella que atiende a mis miradas quedita, quedita; aquella que soporta las punzadas de mis frases sin inmutarse; aquella que me ha obligado a avanzar un paso más hacia el entierro.

He perdido los rastros de miradas incondicionales al arrastrarme hacia el infierno una y mil veces más; pretendiendo que allí podría escapar de los bloques de hielo que caen sobre mí; pretendiendo que no se debiliten más mis tobillos; pretendiendo que allí se desbaraten los candados mi alma, avanzando otro paso más hacia el verdadero final.

He dejado pendiendo de un hilo mis sentidos... Lo peor es que no sé qué duele más: si aferrarme al juego vacilante de la vida o decidirme por el entierro de una maldita vez.








Ojala pudiera darle sentido a mis pasos… ojala pudiera deshacerme un poco de esta paranoia…



Ojala mis ansías de liberación no asesinen antes tu afán de salvarme.

Ya te vas dando cuenta....??

Mientras deambulo por los rincones más recónditos de mi mente... mientras río, enredándome en telarañas sin escape... mientras juego con mis manos a describir sensaciones... mientras despejo de mi ser toda bondad... aparecen tus ojos pretendiendo ser el sostén de mis momentos... [malditos los momentos marchitos de mi piel...]




Acaso es tan difícil notar que suelo vestirme de princesa solo por compasión propia?? por no aparecer como el mendicante que en verdad soy?; que las zuelas de mis zapatillas están hartas de antros generadores de inmundicias extremas??...



Y... si desciframos miradas en la orilla del mar, tú crees que cambien en algo mi naturaleza??... mis aires de grandeza??.. mi absurda sutileza??... y todas esas EZA's que me revientan la cabeza!!!!??



[No, no...]





Ya te vas dando cuenta de cómo trabajan mis instintos??

sábado, 14 de junio de 2008

Aceptando mi realidad.

Yo, que no entiendo de finales, sé que esto va a acabar pues tengo grabadas en mis manos las huellas de la ausencia eterna (esta ausencia que me desgarra los sentidos cada vez con más fuerza).

Yo, que no sé de amor, ni de olvido; he amado/amo con toda mi alma y sé que nunca podré olvidar, aun a pesar del perverso gusto que tiene la vida de arrebatarme de los ojos las caricias más preciadas.

Yo, que no conozco las bondades de la fluidez verbal, me siento frente a un ordenador a dejar que, de mis dedos, broten frases punzo-cortantes que solo dejarán más marcado mi insomnio, más marcada mi locura.

Yo, que estoy tan llena de delirios y requiero tanto de su/tu cordura, prefiero clavarme las uñas, venderle mi alma al demonio y dejar que el viento se lleve las esencias que nutren mis labios, que nutren mi piel.

Yo… yo que no soy nada excepto la más cruel insinuación de soledad... tal vez debería dejar de atar mis ganas a miradas escurridizas; dejar de esperar que tobillos fugitivos se sienten conmigo a esperar el final; dejar, de una maldita vez, de pedirle lienzos con sueños utópicos a manos errantes si al final del camino... solo quedamos: mis delirios y yo.

 
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